domingo, 20 de noviembre de 2011

LA GRAMATICA DEL AMOR (Hay que conocerla para saber amar)


Por: Pedro Miguel Fernández Si bien es cierto que decirle a la pareja “eres mía o eres mío”, “soy tuyo o soy tuya” es algo tierno y apasionante en la relación, no menos cierto es que dicha frase crea una relación muy estrecha entre el amor y la esclavitud. Pero ¿qué causa esta relación tan estrecha entre el amor y la esclavitud?

Para dar respuesta a la pregunta anterior, analicemos gramaticalmente el amor. Por ejemplo, AMO:

1.      Puede ser la conjugación del verbo “amar” en primera persona singular, en el tiempo presente: “yo amo”; este verbo también puede ser expresado en una oración con complemento directo: “yo te amo”.
2.      También puede expresar el sustantivo: “amo”. Amo es aquella persona que tiene algún esclavo bajo su posesión. Una oración podría ser: “yo soy el amo o yo soy tu amo (dueño)”.

Los dos ejemplos anteriores también son aplicables a la palabra “AMA”.

El caso es que si analizamos un poquito no daremos cuenta de que desde el lenguaje hay una relación muy estrecha entre el amor y la esclavitud. Esto explica la tendencia de las personas enamoradas a querer poseer a la pareja (ser el centro de su vida), a convertirse en esclavas afectivas, o a convertir la relación amorosa en una cárcel afectiva.

En consecuencia, amar es un arte, muy arriesgado por cierto. El amor es un llamado a la más plena libertad y una seducción a la más honda esclavitud. Saber amar es contar con el arte de crear un balance entre la libertad absoluta y la esclavitud total. Es saber jugársela, para de dos hacer uno sin dejar de ser dos. Poseer a la pareja es esclavizante, pero no mostrar ni un poco de pertenencia suele ser indiferencia. Por ello, amar puede propiciarte la vida más digna o provocarte la muerte más cruel; la riqueza más grande (estar con quien amas) o la pobreza más miserable (mendigar amor por alguien). Recuerda, el amor puede darte la vida, pero también puede quitártela; aprende a amar.

¿COMO SABER SI MI PAREJA ME AMA DE VERDAD?

Por: Pedro Miguel Fernández

Esta es una pregunta que a muchas personas les gustaría contestar: tanto las  que padecen ciertos trastornos sicológico-afectivos (dependientes, paranoicos, celosos y posesivos, etc.), como también, a personas normales. Hay que tener claro que la duda moderada, en cualquier ámbito de la vida, no es dañina, pero la desconfianza paranoica y obsesiva es un peligro total. La cuestión es que tener seguridad de los sentimientos de la pareja, en los últimos tiempos, se ha convertido en un elemento central en muchas relaciones.

La causa de esta situación la crea el mismo mundo artificioso en que vivimos. En un mundo artificioso, como no hay espacio para lo real, se vive de las apariencias; en tal sentido, la inseguridad, en todos los ámbitos de las relaciones humanas, se ha convertido en la realidad imperante – esto afecta a toda la sociedad religiosa y no religiosa.

Un elemento más que debemos destacar de nuestra sociedad es el hecho que vivimos en un mundo neoliberal y capitalista. Ahora, de seguro se estará preguntado ¿qué tiene que ver el sistema político-económico con nuestras relaciones afectivas? La cuestión es que vivimos en un mundo globalizado en el cual todo en el todo se encuentra relacionado entre sí, de manera que todo afecta a todos y todas.

En consecuencia, como en un mundo neoliberal y capitalista lo único que tiene valor es el capital, es decir, lo cuantificable, en otras palabras, lo que se puede contar; lo cualitativo pasa a un plano secundario. De aquí, que a las personas les interese saber qué tanto le ama su pareja. Para muchas las personas, amar mucho es sinónimo de amar de verdad, es decir, si mi pareja “me ama mucho”, entonces sé que “me ama de verdad”. Nada más erróneo que este pensamiento.

Yo pregunto ¿qué es mejor: mucha comida con poca o ninguna calidad o poca comida con mucha calidad? ¿Qué es mejor: mucho amor con poca o ninguna calidad o poco amor con un 100% de calidad? Las cantidades desmedidas, sin importar la calidad, solo la buscan las personas mendigas y tacañas; unos porque lo necesitan para sobrevivir, otros porque no les gusta invertir. Si buscas amor como mendigo/a jamás disfrutarás de vivir un buen amor, sino que sufrirás de muchos malos amores; si buscas amor con tacañería jamás disfrutaras de un amor de calidad, por no querer pagar el precio. Tú decides qué es lo que mereces.

Para saber amar y ser amados/as tenemos que tener claro, que cantidad y calidad no es lo mismo. Lo importante no es la cantidad que se converse, sino la calidad de la conversación; no importa lo mucho que se comparta, sino la calidad del compartir, no importa lo mucho que te amen, sino la calidad del amor. ¿Cómo saber si tu pareja te ama de verdad? No preste atención a la cantidad de amor que te brinda, te demuestra o te expresa, sino a la calidad de este. El amor no es cantidad, pues no es cuantificable, sino calidad total.

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